Desde los tiempos de Fausto ‘Ceja’ Rodríguez y Carlos Teo Cruz hasta la nueva generación de pugilistas en Las Vegas, Nueva York y Santo Domingo.
El pugilismo dominicano vuelve a ocupar los titulares internacionales. Con una combinación clásica de velocidad de piernas, boxeo elusivo y pegada devastadora, los boxeadores criollos conquistan cinturones en los organismos más prestigiosos del mundo (CMB, AMB, FIB y OMB), devolviendo el entusiasmo a los gimnasios de La Romana, Santo Domingo Este y Santiago.
1. Puños de Oro en las Divisiones Pequeñas
Las divisiones supermosca, gallo y supergallo han sido históricamente el terreno fértil de los campeones dominicanos. La disciplina en el peso y la preparación física en campamentos de altura en Estados Unidos han permitido a nuestros peleadores presentarse con una condición atlética impecable, superando a rivales asiáticos y mexicanos en carteleras de pago por evento.
2. El Apoyo a las Escuelas Barriales de Boxeo
Más allá de las bolsas millonarias en el extranjero, el verdadero motor del boxeo nacional late en los clubes deportivos de barrios como Villa Francisca, Capotillo y Los Mina. El Informador Deportes apoya la difusión de estos talentos emergentes que encuentran en el deporte una vía de superación y gloria nacional.